Giulia Petrucci Hendrik Petrus Berlage (1908) decía que el objeto de nuestras creaciones es el arte del espacio, la esencia de la arquitectura.
Sin duda que el tema del espacio ha sido desde el nacimiento mismo del hombre, un tema fundamental a tratar en el campo de la filosofía en general y en el de las ciencias naturales.

En épocas muy recientes apareció en la teoría arquitectónica, a quien le debemos una constante búsqueda en la creación de infinitos espacios. Recién en la segunda mitad del siglo XIX fue considerado como esencial, hasta entonces siguió siendo una idea in abstracto, reservada para filósofos y científicos.

Las interpretaciones intelectuales del espacio evolucionaron desde la antigüedad, conforme el hombre desarrollaba su comprensión del mundo. No obstante esos cambios sufridos en el concepto del espacio no se relacionaron de modo claro con las teorías arquitectónicas contemporáneas hasta las últimas décadas del siglo pasado.

De allí que podemos preguntarnos si todos aquellos edificios construidos en el pasado podían ser considerados como representantes concientes in concreto de la concepción filosófica y científica de la idea de espacio de cada período histórico.

En el pasado la idea de espacio solo perteneció al mundo de la intuición intelectual y no pudo de ninguna manera ser tenida en cuenta por aquellos maravillosos artesanos que hicieron posible por ejemplo la catedral gótica.

En aquel entonces el espacio solo era considerado un concepto metafísico y no una preocupación artística, una muestra de ello la tenemos en Immanuel Kant, quien a finales del siglo XVIII consideró al espacio y al tiempo como las condiciones a priori de la intuición humana y no como principio de su teoría estética.

Solo fué a partir de 1890, cuando Hildebrand y Schmarsow cristalizaron la idea de espacio como esencial a las artes plásticas. A partir de allí se manifestó una búsqueda constante en la idea, no solo física sino también moral del concepto espacio como una búsqueda permanente hasta encontrar una estética del espacio.

Así, allá por los años 1930 Gropius adopta la idea de espacio como núcleo de la investigación artística en la escuela de la Bauhaus. El decía que el espacio era consecuencia de la creación del espíritu, del alma y de la realidad humana. Adoph Appia agregó: "el espacio es el arte de una oportunidad en las proporciones del tiempo".

Creo que todos estos conceptos tan altamente alcanzados responden plenamente en la búsqueda del espacio escénico, el espacio de la nada como nos dice Peter Brook, o el espacio del todo al que nos hace referencia Gastón Breyer.
Y es aquí donde radica la cuestión, pues esa nada de uno, no es otra cosa que el todo del otro, pues ambos, teatralmente hablando, nos están haciendo referencia al espacio esencial.

Ese lugar sin medidas referenciales o con ellas, pero esencial al actor que lo habita en su acción, éste y el escenógrafo son quienes pueden convertir ese "ente espacial " en algo tan tangible, tan material y a la vez espiritual, tan artesanal o intelectual, que puede significar un espacio cualquiera como un lugar mágico para todos.-


 EL TRAJE EN LA MODA

Nos preguntamos: qué es la moda?
En mi opinión, la moda es la visualización de un determinado momento histórico.

La moda no es algo que ha permanecido estancado y quieto, es un reflejo constante de las mutaciones que sufrió la evolución del hombre. Es la expresión de una conciencia global que abraza a toda la humanidad, haciéndole comprender que habita en un mismo planeta. Nos identifica como razas, grupos étnicos, tribus, entidades, nos representa y por sobre todas las cosas nos hace dimensionar nuestra propia imagen, la esencia misma de lo que somos dentro de la sociedad que nos contiene, cómo queremos vernos y ser vistos dentro de ella.
No debe significar algo tiránico y sacrificado para nuestro quehacer cotidiano sino todo lo contrario, debe servirnos para reafirmarnos como individuos dentro de nuestro grupo social y hacernos sentir seguros dentro del rol que cumplimos y responder fielmente a nuestra personalidad.

Alguien dijo "cuando la moda se ve en la calle, ha dejado de ser moda". Comparto este pensamiento ya que la moda debe ser una explosión de creatividad para hacernos sentir plenos y descubrir que la elegancia no está definida tan solo en vestir un buen traje comprado en una lujosa boutique, debe surgir como complemento a nuestros hábitos, nuestra manera de movernos, e incluso a nuestra forma de pensar, hace a nuestro conocimiento personal a tal punto que podamos definirla auténticamente como una forma de vida.

En cuanto a la evolución que sufre el traje a través del tiempo podemos establecer, a lo largo de las distintas épocas a manera de clasificación, cinco arquetipos de los cuales derivan todos los trajes posibles usados y conocidos desde la prehistoria hasta nuestros días:


 ARQUETIPOS DEL TRAJE

El traje de pliegues Shenty, Himation, Pareo, etc.
El traje encajado Paenula, Huque, Poncho, etc.
El traje cocido y cerrado Chitón, Túnica Jónica, Camisa árabe, etc.
El traje cocido y abierto Caftán turco, la tulupa rusa, levita europea, etc.
El traje de forro Ajustado al cuerpo y a las piernas, Pantalón de montar, etc.

El Traje de pliegues


Shenty


Himation


El Traje Encajado


Paenula


Huque


Poncho


El Traje cocido y cerrado


Chitón griego


Túnica árabe


El Traje cocido y abierto


Caftán turco


Levita europea


Tulupa rusa


El Traje forro


Pantalón mosquetero


Babucha oriental


Pantalón marroquí


Pantalón árabe de montar


Babucha oriental


Si quisiéramos simplificar al máximo la evolución del traje dividiríamos la historia del mismo en tres grandes fases:

La Primera Fase: desde la antigüedad más remota hasta el siglo XIV. En esta fase hay muy pocas variantes.
La Segunda Fase: desde el siglo XIV al período de gran desarrollo industrial del siglo XIX.
La Tercera Fase: de mediados del siglo XIX a nuestros días.

Y por supuesto que todo aquello que fue permaneciendo en el estilo, en la línea del diseño, en los símbolos de los colores que marca la representación de una determinada época, es sin duda parte de la moda.


 EL TRAJE COMO BÚSQUEDA DE REPRESENTACIÓN DE UN ESPACIO


Tanto el traje masculino como el femenino, a lo largo de la historia, fue evolucionando unido a la dimensión de la idea del espacio. Esta idea surge como la mayor preocupación filosófica desde el principio mismo de la historia hasta nuestros días.

El hombre prehistórico poco pudo preocuparse de la moda, la idea del espacio que ocupa es tan solo una efímera circunstancia.
Su preocupación más grande era vencer las inclemencias del tiempo, comprendió que una piel o un trozo de cuero le otorgaban calor y satisfacción a las necesidades primarias de su cuerpo.

El hombre en las distintas épocas de la historia se posiciona frente al espacio filosófico y su mayor interrogante surge desde cuál es el lugar que ocupa. Conforme evoluciona la idea de espacio a través de los distintos descubrimientos científicos y sus constantes enunciados, el lugar físico, cósmico y filosófico, sufre una suerte de cambios que se manifiesta no solo en la evolución del pensamiento sino en los hábitos más simples: cómo se representa a si mismo.

Galileo Galilei, al defender su principio que nuestra tierra no era el centro del universo sino que era solo un planeta que gira alrededor del sol, influyó en los planteos del hombre del medioevo, quien comienza a tomar mayor conciencia de un espacio cósmico: el espacio divino, ese hombre imbuido de religiosidad vestía de una manera más pudorosa y menos llamativa, apenas esbozaba ciertos colores de identidad y nobleza, si lo comparamos con el hombre del renacimiento, para éste el espacio más importante era el hombre mismo (querer ser): la medida de todas las cosas, como enunciaba Pitágoras.

De esta manera podríamos seguir analizando el traje como representación de un pensamiento filosófico (querer representar) que marcha paralelamente junto a la necesidad de hallar respuestas en la constante evolución del concepto de espacio.

Esa búsqueda posibilita un cambio también en el espacio habitacional (querer estar) hasta arribar en el siglo XIX a enunciar una estética del espacio (querer disfrutar).

En el espacio escénico el traje se convierte en signo (querer decir), un signo que cobra fuerza desde lo visual manifestando contenidos que no hace falta que sean enunciados verbalmente.-




MÓDULO TÉCNICO POSTÍTULO

• Los signos del espacio
• La importancia de las formas
• La forma y el diseño
• La composición y el orden
• Las técnicas de expresión de las formas
• La interpretación de contenidos
• La concretización de la abstracción
 

Giulia Petrucci


" Sueño con espacios maravillosos, espacios que surgen y se desarrollan fluidamente,
sin comienzo ni final, hechos de un material continuo, blanco y oro.
¿Porqué cuando trazo la primera línea sobre el papel,
tratando de fijar el sueño, éste resulta desmerecido? "

(del libro: Forma y Diseño de Louis Kahn)


Posiblemente ésta es una pregunta interesante. Indudablemente una buena pregunta tiene mas valor que la más brillante de las respuestas. Esta pregunta se relaciona con lo mensurable y lo inconmensurable.
La naturaleza, la naturaleza física, es mensurable. Las emociones y la fantasía, no tienen medida, no tienen lenguaje. O sí lo tienen? y los sueños de cada uno son distintos.

Todo aquello que se hace obedece a las leyes de la naturaleza.
El hombre es siempre más grande que su obra pues nunca puede expresar completamente sus aspiraciones. Para expresarse a través de la escenografía debe recurrir a medios mensurables como el diseño en un papel.

Esta línea sobre el papel es la medida de lo que puede ser expresado. En cierta forma supone una limitación.
Pero he aquí la diferencia entre el espacio creado para la arquitectura y el creado para la escenografía.
La arquitectura caracteriza una armonía de espacios adecuada para cierta actividad del hombre, a partir de los requerimientos de éste.

Ese espacio creado posee la cualidad de servir también a otros hombres. El diseño refleja su fidelidad a la forma.
Sin embargo el espacio creado para la escenografía, es el creado para una síntesis expresiva de contenidos que habrán de manifestarse como un acto único, donde el aquí y el ahora se sucederá en un tiempo que tendrá inicio y final con cada representación.

El espacio creado no reflejará fidelidad a ninguna forma concreta. Tampoco es un espacio virtual, pues es real mientras acontece.
La luz hará posible, juntamente a los decorados, el vestuario, la máscara, que una atmósfera cualquiera que no pertenece a ninguna precisión temporal existente, se convierta en un instante en reflejo (y allí si existe la virtualidad) de un tiempo pasado transcurriendo en presente.

La escenografía pertenece al mundo de lo inconmensurable y su lenguaje es símbolo en la representación.
Es mensurable en el diseño, en el proyecto. Se convierte en inconmensurable en la acción.


 LA IMPORTANCIA DE LOS SIGNOS DEL ESPACIO

Giulia PetrucciEl interés del hombre por el espacio, tiene raíces existenciales.
La mayor parte de las acciones del hombre encierran un aspecto espacial, en el sentido de que los objetos orientadores están distribuidos según relaciones tales como: interior, exterior, lejos y cerca, separado y unido y continuo o discontinuo.

El espacio, por consiguiente, no es una categoría particular de la orientación, sino un aspecto de una orientación cualquiera.
Sin embargo debería subrayarse que solo es aspecto de la orientación total. Para poder llevar a cabo sus intenciones, el hombre debe "comprender" las relaciones espaciales y unificarlas en un aspecto espacial.

En tanto que el espacio pragmático de los animales es una función de instinto innato, el hombre tiene que "aprender" qué orientación necesita para actuar.

Las intuiciones espaciales de los primitivos eran concretas pues hacían referencias a objetos y localidades y por consiguiente, tienen un color emocional.

Sin embargo los filósofos griegos hicieron del espacio un tema de reflexión.
Parménides representó una posición transitoria, al mantener que el espacio como tal no podía ser imaginado, y por lo tanto no existía.
Platón llevó el problema mas lejos al definir en el "Timeo" que la geometría era la ciencia del ESPACIO.
Aristóteles desarrolló la teoría del lugar (topos), según él, el espacio era la suma de todos los lugares, un campo dinámico con direcciones y propiedades cualitativas. Podemos decir que su teoría fue como una forma de querer sistematizar el espacio primitivo, pragmático, pero que ya simboliza y preanuncia ciertos conceptos actuales.

Así en la evolución del concepto podemos decir que "EL ESPACIO" en su concepción devino con la naturaleza del hombre:

Platón: geometría finita del universo.
Aristóteles: teoría del lugar.
Para el pensamiento teológico: fue el espacio divino.
Copérnico, Galileo, Descartes, Newton, Heidegger, Jhon Locke,: El espacio infinito del universo.
Immanuel Kant: La intuición metafísica y el contenido de la forma.
Einstein: El continuo espacio-tiempo.
Lao-Tsé: teoría de los contrarios, lo inexistente se hace tangible, y no hay espacio lleno sin espacio vacío (creando así una estética del espacio), el espacio exterior debe ser invitación al interior, como clímax del espacio total.

Así evolucionó la idea y el concepto del espacio, y nuestro espacio teatral fue una forma más de "espacio", en esa búsqueda incansable.
Con ayuda de estas unidades topológicas y filosóficas nuestro espacio fue creando el significado de las funciones prácticas y simbólicas. Así, por ejemplo, en la iglesia cristiana medieval se atribuía un significado simbólico a la posición de cada parte de la construcción:

• La zona al este (el altar), simbolizaba al cielo.
• La del oeste, la región infernal, lugar donde los muertos esperaban la resurrección.
• La forma geométrica de su planta (en forma de cruz), simbolizaba al Cristo crucificado.
• La forma circular, la perfección de Dios.
• La forma triangular, la Santísima Trinidad.
• La octogonal, el renacimiento por el bautismo.

Incluso el material utilizado en su construcción tenía su significación, por ejemplo: Las piedras simbolizaban los creyentes, el cemento que las unía simbolizaba la Gracia cristiana.
Ninguno de los significados atribuidos al espacio se pueden considerar estables, como todos están sometidos a la transformación del tiempo.


 ESPACIO DEL TEATRO

Giulia PetrucciSi aplicamos todas estas cualidades del espacio al teatro, el mismo gana una relevancia y un significado especial.
Una sociedad erige edificios especiales, en los que la institución del teatro debe tener sus sede, sin que por ello se excluya la posibilidad de hacer teatro en otros lugares, que fueron creados para la realización de funciones prácticas totalmente distintas.
Casi todas las funciones prácticas globales que un lugar puede dar a entender, pueden sustituirse temporalmente por la función práctica de servir como lugar de representación teatral. Con esto adquiere una especial relevancia la
cuestión sobre las funciones simbólicas que el lugar de representación da a entender potencialmente.
Definimos al espacio escénico, el lugar donde alguien actúa para representar a otro. De esto se deduce que el lugar escénico no debe ser un lugar delimitado especialmente, sino que se puede encontrar en cualquier parte donde ese alguien actúe y represente a otro, sea cual fuere ese lugar.
Decorado, accesorios, luz, tendrán en su momento una función simbólica de gran valor dentro del espacio escénico.


 VALORIZACIÓN DE LA ATMÓSFERA ESCÉNICA

VorschauESPACIO ESCENOGRÁFICO  -  LA LUZ  -  ESPACIO DE LAS SENSACIONES

Con el advenimiento de la luz eléctrica cobró mayor relevancia el volumen en el espacio escénico.
La luz puede emplearse en el teatro en su función práctica y como signo en su función simbólica.
En su calidad de signo funciona en el teatro y en la cultura en razón de las unidades de:

• Intensidad
• Color
• Distribución
• Movimiento

De la variación de esos factores depende la variación de su significado.
La función semiótica de la luz es dar a entender: LUZ. Es decir: luz solar, luz de luna, de antorcha, de vela, etc.
A la vez que la luz denota "LUZ", puede connotar una variedad de otros significados.
Y ya que es uno de los elementos más importantes para crear la atmósfera determinada dentro del espacio escenográfico, podemos decir que en el teatro moderno crea el espacio: visual-emotivo.
En las formas de representación teatral, en los cuales no existe la presencia de la luz ( teatro en la oscuridad, por ejemplo el representado en nuestra ciudad por Ricardo Sued como otra forma de espacio) Debemos admitir que el mismo ha creado una nueva forma de espacio escénico: espacio-sensorial-emotivo, esta nueva forma de representación, pertenecería a la forma descripta por E. Visher, en cuanto a la percepción de la profundidad a través del sentido del tacto.
La profundidad que fue percibida en nuestra infancia a través de la vista, es memorizada en nuestro subconsciente a través del tacto. De grande solo nos basta con mirar para darnos cuenta si lo que vemos es áspero, duro, suave, profundo, etc., nos bastó nuestra experiencia infantil al tocarlo todo de niños.-


Indudablemente que no dejamos de asombrarnos por aquello que el ESPACIO provocó en la vida y el accionar del hombre de todos los tiempos. A nosotros nos importa nuestro espacio, el de la teatralidad. Dentro de ella, la creación del espacio escenográfico merece un capítulo no solo como tema de estudio, sino de reflexión y de análisis.
En todo lo que nos acontece está implícita la idea de crear, ya sea en forma real, escenográfica, sensorial, imaginaria o virtual , un espacio que nos contenga.
El espacista, escenógrafo, arquitecto, etc. intenta encontrar "el alma" de una forma, o mejor aún, su intención es encontrar la forma que corresponda al sentido de la cosa diseñada, puede hallarla en cualquier lugar y sobretodo en el espacio que ocupa su imaginación.
El espacio vivido, el lugar experimentado, el espacio feliz, el habitar descubierto en situaciones vividas o representadas, en situaciones inolvidables.
Todo desplegado en un topoanálisis que los espaciólogos aún no se han detenido a considerar.


" Fuera de la casa la ciudad es un cosmos
casas enfiladas geometrizan a la gente
suerte a la que nadie escapa, ante
el acoso de cuadrados y ángulos:
casas enfiladas, casas enfiladas.....
cuadrados, cuadrados, casas enfiladas....
La gente ya tiene el alma cuadrada,
ideas en filas y ángulos en la espalda.
Yo misma he vertido ayer, una lágrima
cuadrada "


Alfonsina Storni 1934


Aquí estamos frente a la evidencia de un espacio duramente geometrizado. Es el espacio que nos espera?
Busquemos en la creación de nuestro espacio-interior-escenográfico la respuesta . . .


Texto escrito por la Lic. Giulia Petrucci para el folleto introductorio
al "Módulo Técnico de Postítulo en Teatro" dictado en el año 2000,
Departamento de Teatro - Escuela de Artes
Facultad de Filosofía y Humanidades
Universidad Nacional de Córdoba, Argentina.-


   
     

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